El mes pasado estuvimos de visita en Belchite (Aragón). Me acompañaban Marisilla y Laura, y era el típico sitio que desde hacía muchos años queríamos visitar… y que siempre he pensado que debería haberse recuperado como un lugar patrimonial para nuestra memoria colectiva. Tiene muchísimos visitantes al año para no estar nada explotado turísticamente, y es un claro ejemplo de cómo hasta los vencedores de la guerra perdieron … Pero está claro que lo primero que debe hacerse es visitar los sitios, descubrir su genius loci…
La primera vez que pasamos por delante de las ruinas, íbamos en el coche (o avión, depende de cómo se mire) por la carretera y nos sorprendío lo grandes que eran las ruinas. No quisimos parar el primer día porque luego no nos quedaría mucho más que visitar en los alrededores, así que lo dejamos para el último… Que lo bueno nos gusta dejarlo para el final.
No quiero polemizar, pero creo que la historia de Belchite nos ayudaría a entender otra parte de la historia de la Guerra Civil. Ahora hay, sobre todo en Catalunya, diversos proyectos para recuperar “la otra historia”, la de los que perdieron, en contraposición a la que escribieron y monumentalizaron “los que ganaron” (si es que ganó alguien) en sitios como el Valle de los Caídos o el Alcazár de Toledo, por citar dos grandes ejemplos.
Dentro de unos años tendremos la monumentalidad franquista “opresora” si se quiere, y el valor de los republicanos cruzando la frontera, en el Museo de la Junquera o defendiendo el Ebro, en el Museo de la Batalla del Ebro, pero… ¿y los civiles que estaban en el lado que ganó, pero murieron en enfrentamientos republicanos?
Todo esto pensaba cuando iba hacia Belchite (quizás porque uno de mis abuelos sufrió campos de concentración franquista, y el otro sin embargo era del bando nacional), y pensaba que un Mscape con los testimonios que todavía quedan de los supervivientes explicando cuál era su recorrido diario para ir a trabajar, cómo vivieron los asaltos y otros aspectos de su experiencia, sería bueno para la historia colectiva del país… De hecho, llevaba la PDA cargada con unos cuantos mscapes para que mis amigas pudieran experimentar en un sitio patrimonial esta nueva tecnología.
Pero una vez que llegas allí, la atmósfera es abrumadora, te aplasta, te llena de nostalgia, … Es un lugar triste, pero triste hasta quitarte las ganas de hablar, de pasear…
Quería volcar aquí mi impresión de este sitio tan especial porque me hizo pensar que no importa cuánto hayamos leído o no sobre Belchite, y digo este pueblo como podría decir cualquier otro, haya visto programas de la tele, oído programas de radio… Nada es comparable con lo que el sitio transmite… Con el espíritu del lugar…
Marzo 27, 2008 at 12:53 pm
Me ha encantado. Yo a veces siento como si me faltara algo de mi historia; mis abuelos paternos son de otro país, y del abuelo materno sólo tuve el testimonio de mi abuela, a la que nunca le gustó mucho hablar de aquellas cosas. Debería haberme sentado con ella, con una grabadora y aplicarle un cariñoso tercer grado, no lo hice y ya no puedo hacerlo. Deberíamos hacerlo con todos los que quedan antes de que sea tarde, para preservarlo y difundirlo.
Marzo 27, 2008 at 9:16 pm
Pues si, Belchite por fin y Belchite q no defraudó en nada, creo q hasta superó lo q yo había imaginado. Desde las dimensiones del pueblo viejo, hasta los pensamientos que nos acompañaron mientras recorríamos sus calles. Es casi imposible pasear entre lo que queda del pueblo y mantener la mente alejada de cómo llegó a convertirse en lo que hoy visitamos.
Sin duda, lo mejor para el final.
Marzo 28, 2008 at 8:26 am
[...] aunque en realidad en este caso no es eso, porque no se trata de un campo de concentración, ni de Belchite
, es una cuestión de elección: ¿Qué parte de la historia voy a [...]